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Etiqueta: pangea lab

Salvemos la sala de estar

 

Publicidad Digital
Por
Carlos Palacio
Planner Creativo

Se aproximan las fiestas, pero los buenos tiempos se acaban. Lo que importa no son los recuerdos sino lo que es tendencia. Parece que se vive más en una nube y lo único que interesa es lo que publican los amigos e influenciadores , los likes y los comentarios en las redes sociales.

Todos con su tablet y celular queriendo ser tendencia, la familia está separada y la sala de estar tiene su sentencia, porque no eran los viajes ni las salidas a la iglesia lo que unía a las familias. Ahora, aunque estén juntos, miran en soledad y publican lo que ven. Pero déjenme postear esto para que todos comenten. Mientras más conectados están, más solos se sienten y si buscan el cambio y están cansados de estar solos o que los ignoren sigan esta tendencia #salvemoslasaladeestar.

La viruela, peste negra, fiebre española, AH1N1, ébola, etc., han sido las diferentes pestes y enfermedades que han a amenazado la existencia del Homo sapiens desde su existencia en la tierra.

Pero hoy en el siglo XXI nuestra especie se está enfrentando a una pandemia más grande y poderosa que cualquiera que hayamos sufrido en el pasado. Una epidemia con las mismas consecuencias que la adicción a las drogas. Es el miedo irracional a no tener el celular a la mano y la dependencia a una conexión constante, lo que conocemos como nomofobia.

La adicción al Smart Phone, para muchos psicólogos , es la enfermedad del siglo XXI. Tanto que, según los expertos de la City University de Hong Kong y la Universidad Sungkyunkwan de Seúl, el miedo irracional a estar sin el celular se puede diagnosticar ya, como un trastorno para una gran parte de la población, sin que los afectados sean conscientes de ello.

Según un estudio hecho por Apple, todos sus usuarios de iPhone desbloquean el celular en un promedio de 80 veces al día, lo que supone unas cinco horas dedicadas únicamente al uso del celular.

Estamos viviendo un momento tecnológico que nos ha facilitado la vida en muchas formas, pero nos ha hecho olvidar lo que verdaderamente importa. Estamos a tiempo para que nosotros hagamos el antídoto para esta enfermedad y podamos volver a darle valor a las emociones, recuerdos y los pequeños momentos que hacen única nuestra vida.

No se trata de alejarnos de la tecnología, se trata de darle importancia a lo todo lo que nos rodea y a las personas que se preocupan por uno. Hagámoslo antes de que sea demasiado tarde. #salvemoslasaladeestar

¿Usted ha visto a Dios? Porque ellos sí

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles (…); todo ha sido creado por medio de él y para él.” Colosenses 1:16

 Por Sara Céspedes

¿Ha escuchado la voz de Dios? ¿Ha visto la cara de Dios? ¿Sus manos? ¿O por lo menos sus dedos? ¿O se imagina cómo se ve? ¿Cree que Dios es un viejo senil de barba y cabello blanco? ¿O que es un ser invisible? ¿Tal vez inexistente? Sea cual sea su idea dista exponencialmente del Dios de Exposición Invisible y del colectivo a manos del que surgió esta idea.

Esta exposición titulada “Invisible” surgió como un espacio en donde el Dios – el de nuestros abuelos, ese que de pequeños nos imaginábamos como un señor viejísimo de bata, cabello, barba, y absolutamente todo, blanco, y que buscábamos para ver desde qué parte del Cielo nos estaba viendo – se da a conocer a las personas a través de la creación, tanto divina, como de artistas, fotógrafos, diseñadores, o cualquier persona creativa que con sus manos realice algo que muestre al Dios invisible.

Si el concepto le sorprende, las piezas de la primera exposición lo van a sorprender aún más. Desde un Diccionario de dudas Ilustrado, en el que la única palabra que se define es Dios; pasando por una serie de fotos de mujeres que representan el lado femenino de Dios – ¿cómo así? ¿Dios es mujer? – y una colección de prendas de ropa que por medio de texturas, estampados y colores inspirados en H20 – no la bebida híbrido entre gaseosa y agua que trae celulitis con sabor a maracuyá – sino el agua, componente que, al igual que Dios en este símil, trae frescura, paz y descanso; finalizando en unos cuadros acompañados de su respectivo audio inspirados en cómo ven, escuchan y hablan a Dios personas que normalmente no pueden hacerlo con aquellos a su alrededor por discapacidades físicas – eufemismo para decir cómo ve una persona ciega a Dios, o cómo lo escucha una sorda, o cómo ora o reza una que es muda –.

Esta iniciativa es un espacio, un lugar, un momento en donde se están rompiendo – o por lo menos rayando, y más a mí – los esquemas de lo que debería o se espera que sea Dios. Así cómo el Diccionario de dudas Ilustrado, ir a esta exposición lo lleva a uno a leer, preguntar y construir sus propias definiciones lejos de la imagen del Dios viejo, y con exceso de blanco en su outift.

Autor: Sara Céspedes

Fotografías por Leonardo Garzón y Pablo Muñoz.

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